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Calbuco
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Información de Calbuco:

Calbuco (del mapudungun kallfüko: "agua azul") es una comuna chilena de la X Región de Los Lagos.

Historia

Los territorios actuales de islas, canales, fiordos y promontorios donde se asienta la Comuna de Calbuco fueron habitados desde el alba de la historia americana. Hace 11.500 años que los hombres ya estaban asentados en el sitio Monteverde.

Descendientes de estos hombres prehistóricos fueron las etnias llamadas huilliches, chonos, juncos, poyas que bautizaron las islas y los golfos como Caicaén, Calbuco, Abtao, Huito o Reloncaví o Tabón.

Luego de la entrada de los europeos en América, estos extendieron sus dominios sobre las tierras y los hombres hasta los más remotos confines.

Pedro de Valdivia uno de estos europeos, en su marcha de expedición hacia el sur buscando el estrecho de Magallanes, descubrió las islas postreras del Archipiélago Calbucano, a las que avistó desde la ribera norte del canal de Chacao. Años más tarde es el poeta Alonso de Ercilla quien visita este "ancho archipiélago poblado de innumerables islas deleitosas cruzando de uno a otro lado góndolas y piraguas presurosas", al que llamaron La Cananea.

Con la conquista de Chiloé en 1567 y la fundación de las villas de Santiago de Castro y San Antonio de Chacao los territorios calbucanos pasan a formar parte de la jurisdicción de Chiloé.

Origen de la Ciudad de Calbuco
A fines de diciembre de 1598 estalla una virulenta insurrección indígena que en menos de tres años destruye toda la obra del dominio español. Siete ciudades de Chile desde Angol a Osorno son asediadas, abandonadas y arrasadas por el indígena.

La antigua y próspera ciudad de Osorno es abandonada por sus moradores y obligados a migrar al sur.

El Maestre de campo Don. Francisco Hernández Ortiz Pizarro había sido comisionado por el Gobernador Alonso de Rivera, como cabo y gobernador de las ciudades de arriba. Hernández después de largos meses asediado en un pequeño fortín en la destruida Osorno con los soldados y habitantes sobrevivientes resolvió marchar hacia Chiloé apoyado por algunos indígenas Yanaconas.

Después de reponer fuerzas en la llanura de Guanauca con sus huestes, envió las mujeres y niños a Castro y Chacao e instaló los soldados en dos fuertes San Miguel en Calbuco y San Antonio de la Rivera en Carelmapu. Los indios amigos de Osorno y los indios de la encomienda de Guanauca y Mein Men formaron las reducciones de Abtao, Chayahué y Caicaén. De esta manera estos tres enclaves militares protegían la parte septentrional de Chiloé de un posible ataque desde el continente.

El fuerte fundado por Francisco Hernández se estableció primitivamente en el Estero de Huito, posteriormente fue trasladado a San Rafael y siendo permanentemente hostilizado por los indios, los españoles tomaron el arbitrio de trasladarlo a la isla de Caicaén.

Finalmente el fuerte se estableció en el promontorio La Picuta en el cabezo norte de la isla de Caicaén donde permaneció hasta su extinción, a fines de la década de 1830.

La tradición dice que el antiguo fuerte fue establecido en el año 1602. aunque el historiador José Mansilla, en una exhaustiva investigación sobre los sucesos de la época en base a los documentos y la correspondencia oficial, plantea la hipótesis de que este hecho habría ocurrido el 8 de mayo de 1603. Para ello cita como el más cercano y fiel documento conocido referido a la época: la Carta de Alonso de Ribera Gobernador de Chile a Su Magestad el rey de fecha 14 de abril de 1604. Un irrefutable documento.

Con relación a los indios llegados de Osorno que se establecieron en Caicaén y Abtao la corona española les liberó de ser encomendados y pagar tributo. Además, les obsequió con 300 pesos anuales de los fondos del real situado. Conservaron por lo tanto un status singular en América en relación con sus congéneres. Por lo mismo fueron conocidos como indios reyunos.

Siglo XVII
Durante el siglo XVII Calbuco fue conocido en la historia como “una isla donde los españoles tienen un fuerte” para resguardo de los indios pacíficos que existen en esas latitudes.

En los primeros años del 1600 la guarnición calbucana fue utilizada por los Gobernadores Chilotes y sus Comandantes en malocas para apresar indios y venderlos como esclavos.

A lo largo de este siglo, algunos soldados se establecen con sus familias en las cercanías del fuerte. Esta veintena de chozas de madera, techadas con paja brava, es la población que dará origen a la villa de Calbuco.

Hasta estas playas llegaron los misioneros Jesuitas que en su accionar evangelizador trajeron el mensaje de la buena nueva a sus pobladores. Entre 1610 y 1612 arribaron a Calbuco Melchor Venegas y Matías Rufino quienes dan cuenta de las relajadas costumbres de la guarnición militar.

También Calbuco fue inicio de itinerarios de expediciones militares y religiosas que partieron hacia Nahuelhuapi por el camino de los indios buriloches para buscar míticas ciudades espectrales hundidas en las profundidades de la Patagonia. En 1620 está en Calbuco el navegante Juan Fernández y en 1680 el Padre Nicolás Mascardi en estos avatares.

Hacia fines del siglo XVII,, Calbuco está consolidado como uno de los tres principales centros poblados de Chiloé. Su guarnición está compuesta por unos 70 soldados y la religiosidad es atendida por el Padre Juan de Uribe.

Sometido Calbuco al mismo aislamiento secular que el resto que el archipiélago chilote con esporádicas comunicaciones anuales con el Virreynato del Perú desde Chacao, la vida languidecía lentamente volcados sus pobladores indígenas y españoles a compartir la misma sobriedad en magros bienes. Las playas, la pequeña huerta, una piara de cerdo, una pequeña industria doméstica del telar, y el uso de la madera fueron las características económicas de este período.

EL Siglo XVIII
Calbuco adquiere importancia en este siglo, especialmente por su calidad de plaza militar. Su guarnición es la tercera en importancia en la provincia. Hacia 1766 existen 3 Compañías de Infantería con 50 hombres cada una, y una Compañía de Caballería con 57 hombres. A fines de siglo hay una compañía de 8 astilleros.

Durante este siglo se arraiga la población y se inicia un sostenido crecimiento del número de sus habitantes. Hacia 1785 existen tres concentraciones de pobladores en la isla: Calbuco, donde moraban 150 españoles; Caycaén, 84 españoles y 250 indios; y MenMen con 358 españoles y 80 indios.

Los habitantes calbucanos dan inicio a la explotación del alerce y ciprés, traficando una gran producción de estas maderas en tejuelas, tablas y tablones.

En el plano religioso, la Parroquia de Calbuco, creada posiblemente en 1620 durante la visita del Obispo Gerónimo de Oré se convierte en un centro evangelizador de la región. Según González de Agüeros, a fines del siglo XVIII existen trece pueblos con sus respectivas capillas: Calbuco, Menmen, Caicaén, Llaicha, Máchil, Chope, Puluqui, Quenu, Tabón, Abtao, Chidhuapi, Guar y Chayahué.

Varios hechos relevantes ocurren en Calbuco en este siglo: El 30 de enero de 1710 un grupo de 166 indios chonos llegaron con sus dalcas hasta las playas del fuerte de Calbuco, pidiendo al Capitán Garzón que los dejaran vivir cerca de los españoles, pues deseaban ser instruidos en la fe católica, recibir sus sacramentos y ser aceptados como súbditos de su majestad. Las autoridades de Chiloé los recibieron con gran afecto y los instalaron en la isla Guar, la cual pertenecía a don Juan de Uribe, cura y capellán de Calbuco, quien la donó. Posteriormente, el 31 de julio de 1713 y gracias a las gestiones de los sacerdotes de la Compañía de Jesús, el rey creó la misión Jesuita de los indios chonos de San Felipe de Guar. No prosperó este intento y los chonos fueron traslados a otras residencias Jesuitas de Chiloé y el resto huyó de vuelta a los canales sureños.

En 1712 el Capitán del Fuerte San Miguel Alejandro Garzón de Garricoechea, entró en conflicto de poder con el Gobernador de Chiloé, José Marín de Velasco. Garzón adujo que con los poderes que le había otorgado el Presidente de Chile. J. Andrés de Ustáriz, él podía ejercer como Gobernador en los lugares donde no estuviera presente Marín de Velasco. Considerando Velasco que esta acción era un desacato a su autoridad, el Gobernador de Chiloé dio un plazo perentorio para que el Capitán del fuerte y toda la Guarnición calbucana se presentara en Chacao a jurar lealtad al Rey. En respuesta Garzón alistó la tropa y abandonó el fuerte llevándose a la guarnición y los pertrechos; huyendo por el paso de Vuriloche, atravesando la pampa y llegando al fuerte de Yumbel, cerca de Concepción. Viendo esta situación, los indios encomendados de la Isla Grande, cansados del trato de los feudatarios; aprovecharon la oportunidad de que la provincia quedaba desamparada; se concertaron e iniciaron un levantamiento general, asolando el Archipiélago de Chiloé y refugiándose en la isla de Quinchao, donde establecieron su fuerte. Finalmente fueron vencidos, con el saldo trágico de 800 muertos.

Contrariamente a lo que se cree y se quiere hacer creer, los indios calbucanos no estuvieron del lado de los rebelados.

Su participación se redujo a permanecer fieles a la corona y cuando los emisarios de la flecha de la guerra llegaron a Calbuco invitándoles a plegarse al levantamiento, los apresaron y llevaron a Chacao. Allí solicitaron permiso para ajusticiar a los insurrectos presos, lo que ejecutaron matándoles a lanzazos.

Nunca hubo asalto al fuerte ni secuestro de la imagen de San Miguel ni tampoco "traición" de los reyunos, porque no estuvieron conjurados en el alzamiento, ya que en territorio calbucano, no existieron encomiendas, (con la sola excepción de una en Puluqui con 24 personas entre adultos y niños). Son tendenciosas leyendas inventadas por los años 1980.

También en este siglo se produce el conflicto de los indios de Calbuco y Abtao en contra del Gobernador de Chiloé. Desde antaño que los gobernadores ocupaban a los indios como remeros, constructores de barcos y ayudantes en las expediciones militares y eclesiásticas de reconocimiento. Se había hecho además una costumbre que todos los años los indios de Abtao entregaran 200 chiguas de carbón, 200 varas de luma para el Gobernador Santa María, quién además no les pagaba el Real Situado. Cansados los indios habilitaron una piragua y con riesgo de su vida se fueron a Concepción a reclamar al Gobernador de Chile. Este les entregó cartas de reconocimiento de su condición de indios reyunos. Vueltos al Archipiélago, amenazando con la vida a quien saliera del Archipiélago sin permiso.El Cacique don Martín Yanquel, desafiando esta orden se fue con unos súbditos hasta Santiago a reclamar justicia a la Real Audiencia. Ésta sentencio al gobernador a pagarle a los indios todos los años trabajados y le exoneró del cargo.

Durante este siglo Calbuco fue visitado por el Padre Segismundo Guell, Pedro González de Agüeros, Francisco Menéndez, Thomas de O’Higgins, José de Moraleda, Lázaro de la Rivera, quienes dejaron testimonios de su visita.

Hacia 1790 se hizo cargo de la parroquia el sacerdote Ramón Camilo de Lorca. Un cura ejemplar. Durante su administración refaccionó el edificio de la iglesia, restituyó la misión circular en su curato, saliendo el mismo a misionar por las islas.

La gesta de los alerceros calbucanos
El principal producto de exportación por centurias del Archipiélago Chilote fueron las tablas de alerce. Los barcos llegaban una vez al año al puerto de Ancud con las mercaderías que los especuladores del comercio de Lima enviaban al archipiélago, retornando desde allí con las bodegas repletas de la madera elaborada. Este trabajo era realizado especialmente por los leñadores calbucanos. Partían hacia el astillero, como se llamaba el lugar de carta del alerce en septiembre y trabajaban hasta fines de abril. Era una empresa donde se comprometía toda la familia. Las tablas eran huequeadas en Calbuco y/o Ancud, no por dinero, sino por mercaderías: añil, azúcar, tabaco, sal, ají. El modo de explotar el alerce era de lo más rudimentario y el esforzado trabajo le producía al isleño una parálisis temporal en las piernas. Sólo a fines del siglo XIX, con la extracción de los grandes bosques de alerce de las cercanías del mar y la poca oferta de compra se vino a dar término a esta actividad como principal fuente de ingresos de los isleños.

Siglo XIX
Calbuco ingresa al siglo XIX como la segunda ciudad más importante de Chiloé después de Ancud y era muy superior a Castro, tanto en aspecto como en tamaño.

Durante los primeros 25 años del siglo decimonónico sigue siendo una importante plaza militar, aunque no tuviera casi ningún destino como enclave estratégico. Su guarnición militar es estimada como la más vieja de la provincia. Una vez declarada la guerra de la independencia parte de su tropa es alistada para pelear con Osorio en el período de la Reconquista Española. El general Antonio de Quintanilla desmantela el fuerte llevando sus pertrechos para reforzar las baterías de la boca del Canal de Chacao.Por ese entonces ya se había establecido el Ayuntamiento en la villa.

Obtenida la independencia, la guarnición de Calbuco tuvo que jurar la independencia. La ceremonia se hizo en la iglesia donde el sacerdote Camilo de Lorca, quien de apologético realista dio un viaje, abrazando la causa independentista, hizo una vibrante alocución patriótica, lo que le valió una mención en El Araucano, diario a final del gobierno chileno.

Calbuco entra a la historia republicana según el imperio de la Constitución de 1833. Por ley del 4 de julio de 1834, la provincia de Chiloé se dividió 10 departamentos. Una de las cuales era Calbuco. Al frente del gobierno local estaba el gobernador, quien era elegido por el pueblo. Este era además el Comandante del Escuadrón Militar. Hasta 1855 se estableció que la Provincia se dividía en cuatro departamentos: Ancud, Castro, Quinchao y Carelmapu. El Departamento de Carelmapu comprendía los curatos de Calbuco y Carelmapu. El 22 de octubre de 1861 se creó la Provincia de Llanquihue con tres departamentos y cuatro municipalidades. Esta ley segregó el Departamento de Carelmapu de la Provincia de Chiloé, y Calbuco pasó a depender de la Intendencia de Llanquihue.

El 22 de diciembre de 1891 se crearon en el Departamento de Carelmapu, la municipalidad de Abtao, que fue suprimida el 11 de octubre de 1922, y la municipalidad de Maullín. Con el DFL 8582 del 30 de diciembre de 1927 se unió la provincia de Llanquihue con la de Chiloé. Con el DFL 8583, se suprime el Departamento de Carelmapu, anexándose al nuevo Departamento de Llanquihue. Luego el 12 de febrero de 1937 se dictó la ley 6.027. Se dividió la Provincia de Chiloé en 2, estableciéndose la Provincia de Llanquihue con cuatro departamentos: Puerto Varas, Llanquihue, Maullín y Calbuco. El Departamento de Calbuco es integrado por la comuna-subdelegación de Calbuco. El departamento es suprimido en la década de 1970. El 13 de noviembre de 1980 se crea la nueva Comuna de Calbuco.

Por su ubicación estratégica de mar, islas y continente, Calbuco es una zona de trasvase de pueblos y culturas. Fue parte integrante y muy gravitante de Chiloé histórico y no una zona de influencia del espacio chilote castrense como se pretende presentar. En la construcción de la Historia y la cultura chilote, su aporte es muy significativo. Muchos usos y cosumbres de la cultura bordemar han sido aportados por los calbucanos.

Aspecto urbano del ochocientos
Alrededor de 1850 el pueblo consta de 3 a 4 calles. Una de estas, “ la calle larga “, llegaba hasta La Vega, a un costado de la “ calle principal “ se encuentra el edificio de la iglesia. Otra vía importante es llamada “ la calle que va a la Plaza “. A ambos costados se encuentran las casas de madera de 6 x 7 metros las más y entre 12 x 9 metros la de los vecinos más pudientes. Instalados en las intersecciones de esta calle hay algunas tiendas de comercio.

A unos cuarenta metros de la playa se encontraba la cárcel frente a una plazoleta que daba por el oriente con la playa. Había una escuela de hombres que se quemó en 1864 y una escuela de niños.

En el sector alto existía un potrero particular llamado de Instrucción que se destinaba a ejercicios de la Guardia Cívica. Se había abierto un camino nuevo hacia la Punta Blanca.

El 2 de septiembre de 1853 un incendio destruyó casi la mitad del poblado. El siniestro ocurrió de noche en medio de una tremenda tempestad. Los vecinos amargados no pudieron salvar nada de sus enseres, conformándose con salvar la vida.Después de este siniestro una gran cantidad de vecinos se establecieron en Puerto Montt.

En 1865 el pueblo contaba con dos plazas: O’Higgins y Municipal, y ocho calles, denominadas: Justis, Ministro Covarrubias, Ministro Portales, Echevers, Argomedo, Gutiérrez y Camilo Henríquez. La construcción del edificio para el cuartel de cívicos estaba terminada. Se había establecido un balseo en el sector de Punta Blanca y se estaba licitando la concesión del balseo en el canal de Chacao.

La descripción de un explorador de la Marina de Chile en 1871 dice: “Las casas son de madera i ordinariamente sin pintura exterior, de construcción de mal gusto i colocados en desorden, que da a la Villa un aspecto sumamente triste“.Un rayo había destrozado el frontis de la iglesia. Tenía en ese entonces una estafeta de correos, estancia y dos edificios públicos. Según el mismo la villa había decaído mucho desde la fundación de la Colonia de Llanquihue. Según el censo de 1895, el pueblo se componía de 200 casas.

Calbuco se vio involucrado en la guerra chileno – peruana contra España en 1865.En efecto, tanto el estero de Chayahué como el de Huito fue usado como apostaderos navales y en ambos lugares se efectuaron acciones navales. En el apostadero de Huito estuvieron dos grandes héroes americanos: Arturo Prat y Miguel Grau, quienes se enfrentarían después en el Combate de Iquique. Durante el desarrollo de las actividades guerreras visita Calbuco el ministro de la Guerra, primera autoridad con rango ministerial que visito la provincia

En la década del 70 fue elegido diputado por el Departamento de Carelmapu don José Manuel Balmaceda, el que fue reelegido por cuatro veces sucesivas. Entre sus gestiones para con el pueblo se destaca la donación que hizo de $ 3.000. - para costear el 50% de la construcción de la Escuela de Hombres que se había incendiado.

Durante la guerra del Pacífico destacó como héroe el joven guardiamarina don Eulogio Goycolea Garay, nacido en Calbuco e hijo de un connotado hombre público avecindado en Calbuco, quien encontró la muerte en la proa del Huascar durante el bloqueo del puerto de Arica en 1880.

La educación tuvo en este siglo una importante preocupación de parte de las autoridades provinciales y Municipalidad. Ya en 1829 el Intendente Aldunate creo numerosas escuelas en Calbuco. En 1853 El departamento de Calbuco era la circunscripción con el mayor número de alumnos en proporción al número de habitantes del país. Entonces ejercía en la escuela de Calbuco Toribio Adriazola, primer profesor normalista en la provincia Hacia 1860 existen escuelas públicas en Calbuco, Guar, Maullín, Carelmapu, San Agustín y Abtao. En los otros sectores rurales existen numerosas escuelas mantenidas por particulares

En 1880 hubo una hambruna generalizada en el Departamento, las familias tuvieron que ser socorridas por el Estado. También se producen algunos brotes de viruela. En 1888 se establece la primera dispensaría con el primer médico calbucano,

En 1866 se nombra a Calbuco como Puerto Mayor y en 1874 se crea a Gobernación Marítima.

La actividad industrial comienza con la instalación de una empresa naviera con don Carlos Oelckers. Por los mismos días se establece don Jorge Ditzel con un pequeño taller de mecánica y herrería. Pero sin duda la que habría de tener prestigio, sería la industria conservera de productos marinos. La primera instalación de este género se remonta hacia 1880 y se debe al químico italiano don Francisco Schiaccaluga, lo que al parecer habría sido la primera experiencia en su género en América del sur, luego le siguieron los señores Villegas y Ortíz, Meschner, Ditzel, Solminihac, Oelckers, Schmeisser, Klenner, Andrade, Soto, Leniz, Antonio Villarroel, Castrillón, Parancán, Cabrera, etc. llegando hacia 1950 a tener Calbuco más de 12 industrias conserveras, ocupando una población con empleo directo de unas 600 personas que contribuyeron a acrecentar un floreciente comercio detallista, del cual destaca el variado almacen "la rosa chilena" de propiedad de Don Jorge Yunes, un palestino radicado en la ciudad. También florecen hacia 1925 la industria de la cal, que se exportaba hacia el centro de Chile y Europa. El carbonato de calcio se obtenía de la fusión de las conchas de los mariscos ocupados en las conserveras, en que luego de calcinados eran molidos, ensacados y embarcados en lanchones para su despacho.

La cultura ha tenido su relevancia en la edición de una decena de diarios a partir del siglo XX, como “El Brujo”, “La Unión”, “El Faro”, “El Imparcial” y a partir de los años 80 una serie de revistas como la revista del Magisterio, El Chucao, El Sótano, La Araña Gris, Cuadernos de Caicaén, Historia y Folklore desde las Islas, y se han comenzado a editar libros sobre la Historia de Calbuco.

Descollan como personajes importantes de la cultura calbucana: el poeta y mártir Eulogio Goycolea, el gran escritor e Hijo Ilustre de Calbuco Don Edesio Alvarado Barceló, la folklorista Cira Léniz, Ulises Bustamante los historiadores Esteban Barruel, José Mansilla, Daniel Serrano Sergio Varas y el escritor Eduardo Nievas, Voltaire Catalán, Mario Milanca, el poeta Pablo Huirimilla, Inés Soto, Oscar Villegas, el cronista Floridor Cárdenas, el pintor Ramón Levil, las agrupaciones folclóricas Caicavilú, Quiñimapu, Agrupación Municipal, conjunto Caycaén, Teatro Marazul; el documentalista Pablo Vargas.

A partir del gran hito que fue la electrificación de Calbuco por el Sistema Pilmaiquén se han logrado notorios progresos: Creación de liceos, la construcción del Piedraplén, la llegada de la industria salmonera y cultivo de mitílidos.

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